Sabemos que cada persona es única e irrepetible, y que cada una tiene su propia personalidad. Queremos que los chicos sean mejores, pero sin que dejen de ser ellos mismos. Por eso, queremos formarlos en libertad y para la libertad. Nos interesa que los chicos quieran formarse, que sean autónomos, que tengan iniciativa, que busquen el conocimiento propio, y que se dejen ayudar porque quieren ser ayudados. En definitiva, queremos contar con su esfuerzo personal. Sólo así serán responsables: libremente responsables.
La formación que les proporciona Indar es optimista, positiva, estimulante: les ayuda a descubrir nuevos horizontes de crecimiento personal, les anima a tener ideales grandes, a no ser conformistas, fomenta en ellos aficiones concretas y afanes culturales, profesionales y espirituales. También fomenta la voluntad de servir a todos y de mejorar la sociedad en que viven.

Indar viene a cubrir un espacio educativo importante para los niños y jóvenes: el tiempo libre. Podría parecer por tanto, que los principales destinatarios del club son los hijos. Sin duda, ellos son los grandes beneficiados, pero para que esto sea así tienen que ser los padres quienes desarrollen con primacía la educación de sus hijos. Como consecuencia, los padres y voluntarios que organizan el club, tiene un especial interés en que Indar sea un club de los padres, destinado a los mismos padres para que desarrollen la educación de sus hijos en el tiempo libre. En esta medida, se ofrecen actividades formativas y de tiempo libre para los hijos pero siempre como apoyo y complemento de la educación que, de hecho, ya reciben estos chicos en casa. Puede asociarse al club cualquier familia con hijos de edades comprendidas entre nueve y dieciocho años que quiera venir a participar de esta formación. Como hay que tener en cuenta las diferencias evolutivas existentes en tan amplio abanico de edades, y la diversidad de inquietudes, intereses y tendencias que los chicos tienen para aprovechar su tiempo libre, el club organiza su acción estructurándola por etapas y niveles, según las edades, y por áreas de contenido según las diversas formas de invertir ese tiempo libre.
Por naturaleza, el derecho irrenunciable y la responsabilidad de la educación de los socios corresponde a sus padres, a quienes el club Mizar ayuda en su tarea indelegable de primeros educadores, conscientes de que la influencia educativa del club no tiene la hondura ni la continuidad del ambiente familiar.
Un ambiente familiar favorable y un centro educativo prestigioso, pensamos, no bastan para dar una educación completa. La trascendencia del aprovechamiento del tiempo libre en esas edades salta a la vista: cuando se promueve, su influencia positiva pronto se extiende tanto al ámbito escolar como al familiar. Por eso, iniciativas cómo ésta constituyen un instrumento de valor innegable para los padres. Mizar supone por tanto, un valioso complemento a las enseñanzas recibidas en la familia y en el colegio: un reto difícil por el que llevamos trabajando más de veinticinco años.